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Efectos y adaptaciones del corazón en maratonianos

Hoy en día, la participación en una maratón se ha convertido en un fenómeno global que atrae atletas profesionales jóvenes, así como a millones de atletas aficionados, principalmente de mediana edad en todo el mundo cada año.

Uno de los principales motivos de estos corredores de maratón aficionados es la expectativa de que el ejercicio de resistencia (EE) ofrece profundos efectos beneficiosos para la salud. Sin embargo, con respecto al sistema cardiovascular, un controvertido debate ha surgido si el propio maratón es saludable o potencialmente perjudicial para el sistema cardiovascular, especialmente en corredores aficionados masculinos de no élite y mediana edad.

ATLETAS DE ÉLITE

Muchas veces, le perdemos el respeto a pruebas de muy alta exigencia, posiblemente influidos por el brillo de la ambición, la publicidad y las grandes marcas. Observamos con normalidad a Dennis Kipruto destrozando el récord mundial con sus 2:02:57, en una media de 2:54 minutos por quilómetro, una barbaridad. Para que os hagáis una idea, personalmente no creo que aguantase más de 15 minutos corriendo a tal intensidad mientras que él vuela durante 122 minutos. Cabe destacar y subrayar que estos atletas entienden nuestro deporte como su profesión y sobretodo, están continuamente supervisados médicamente y disponen de un equipo de entrenadores experimentados.

ATLETAS AFICIONADOS

En los últimos años se ha abierto un caluroso debate sobre idoneidad del entrenamiento de larga duración. Si bien es cierto que el deporte debe ser un pilar en nuestra vida no debemos perder el rumbo. Algunos estudios ya han demostrado incrementos temporales, de hasta dos días, de indicadores de daño cardíaco (troponina y péptido natriurético cerebral) después de la realización de una maratón. Así como alteraciones en la función sistólica, diastólica y la posibilidad de desarrollar arritmias cardíacas y fibrosis.

Altos volúmenes de entrenamiento como una maratón requieren flujos constantes de sangre de unos 20-25 litros por minuto durante cuatro o cinco horas. En otras palabras, nuestro corazón debe esforzarse cinco veces más que en su situación de reposo durante largos períodos, con la resultante fatiga cardíaca y el impacto fisiológico en todos nuestros sistemas.

En este sentido, se postuló una dosis óptima de entrenamiento para un estado saludable de entre 300-400 kcal por día (unas 3000 kcal a la semana). No obstante, resulta difícil definir una dosis individual específica de ejercicio así como un límite máximo de carga de entrenamiento en base a los últimos estudios.

CONCLUSIONES

Si bien los biomarcadores de afectación cardíaca se normalizan al cabo de un par de días como máximo, su incremento refleja que ha habido una afectación cardíaca aunque haya sido transitoria. En este contexto esta serie de afectaciones especialmente en corredores de mediana y edad avanzada no está claro y sigue siendo objeto de debate.

Nuestra recomendación es que continuéis corriendo y disfrutando de nuestro deporte, nunca perdamos de vista de que el deporte es saludable en muchos aspectos. Ahora bien, a partir de las 4 horas a la semana de entrenamiento o bien a partir de los 35 años resulta primordial disponer de una prueba de esfuerzo anual lo más completa posible así como disponer del asesoramiento de un profesional que racionalice y planifique vuestras cargas de entrenamiento.

FUENTES CONSULTADAS

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Ramon Curto. Entrenador y Fisiólogo del Ejercicio. Máster en Fisiología del Ejercicio. Máster en Fisiología Integrativa. Licenciado en Biología. Mail: hola@ramoncurto.com. Telf: 654 084 540. Skype: ramoncurto
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