• Entrenamiento Personal Running

¿Qué le pasa al corazón cuando entrenamos?

Cuando empezamos a correr nuestros músculos demandan una mayor cantidad de energía para contraerse. Así, el aporte de oxígeno es vital para poder quemar nuestros combustibles (principalmente carbohidratos y grasas).

En este contexto, el corazón y el sistema circulatorio se adaptarán para poder bombear mayor cantidad de sangre que transporte oxígeno y nutrientes a los músculos activos. Para que os hagáis una idea, el volumen de sangre que expulsa el corazón puede pasar de los 5 litros por minuto en reposo hasta los 25-40 litros en intensidades máximas.

¿CÓMO ES EL CORAZÓN DEL CORREDOR?

El corazón del deportista entrenado en resistencia tiene unas paredes cardíacas fuertes y algo hipertrofiadas (hasta unos límites fisiológicos) que pueden bombear mayor cantidad de sangre por minuto a nuestros músculos. Además puede llenarse más fácilmente de sangre que en personas sedentarias puesto que mejora su distensibilidad, es decir, se vuelve más elástico, menos rígido.

Una de las adaptaciones más conocidas es la llamada bradicardia, el polo fisiológico opuesto a la taquicardia. El corazón del corredor suele tener pulsaciones en reposo inferiores a 50 latidos por minuto y, en general, una frecuencia cardíaca menor en todas las intensidades de entrenamiento. ¿Pero no os habéis preguntado qué sentido tiene tener las pulsaciones más bajas? El resultado es que nos da un poco más tiempo para poder llenar de sangre el corazón.

Por otro lado, el sistema circulatorio, nuestro sistema de distribución de la sangre, también se adapta mejorando su capacidad de transporte con vasos sanguíneos más dilatados y con un mayor retorno venoso. Una de las características más propias de los deportistas es un mayor volumen sanguíneo (es decir, el deportista tiene mayor cantidad de sangre circulando por sus vasos sanguíneos). Así, nuestro corazón puede llenarse más y proyectar mayor cantidad de sangre hacia los músculos. Además como consecuencia también mejora nuestro mecanismo de regulación al calor.

CONCLUSIONES

En resumen, el corazón del deportista entrenado en resistencia es más fuerte, más elástico, con unas cavidades cardíacas mayores, más resistente (mejora su capacidad de utilizar nutrientes) y con una capacidad de transporte de sangre mayor. Un montón de adaptaciones que siguiendo estas líneas generales, son particularmente diferentes en cada deportista y que determinarán al final vuestro rendimiento como corredor. Un rendimiento que como podéis ver a lo largo de los artículos depende de infinidad de pequeñas variables.

En futuros artículos revisaremos la otra cara de esta moneda, los problemas que se pueden derivar de un entrenamiento excesivo y vagamente planificado. Sin los alarmismos de las últimas noticias de prensa y con criterio científico. No debemos tener ninguna duda de que el deporte nos ofrece una serie de beneficios que nos protegen y nos otorgan una mayor esperanza de vida y una mayor calidad de vida en mayúsculas.

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Ramon Curto. Entrenador y Fisiólogo del Ejercicio. Máster en Fisiología del Ejercicio. Máster en Fisiología Integrativa. Licenciado en Biología. Mail: hola@ramoncurto.com. Telf: 654 084 540. Skype: ramoncurto
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